Reseña: “36000ft” de Art Velmor

Crítica a Art Velmor – “36000ft”

Por Víctor Madriz.

Art Velmor es un músico y bajista de origen mexicano. Velmor, un autodidacta, también es compositor, productor, ingeniero de audio y toca otros instrumentos según sea necesario, incluyendo la guitarra y los teclados. Sus influencias y trabajo han abarcado una amplia gama de géneros que incluyen pop, rock, metal y progresivo. El Rock progresivo ha sido su influencia más importante con bandas como Yes, Genesis, Pink Floyd, Rush, Porcupine Tree, entre otras; que han sido clave en su trayectoria musical. Art ha sido miembro de varias bandas en México y en Costa Rica, principalmente como cantante principal y bajista.  Art fue uno de los fundadores de la banda mexicana de rock de los 90s, Recuerdos del Futuro, donde también fue letrista. 36000ft es su primer trabajo como solista y su primera obra de Progresivo Evolutivo (que es como denomina su música).

36000ft es un disco que fue concebido y compuesto parcialmente en un avión. Durante 6 meses, Art tuvo que viajar semanalmente de manera ininterrumpida, así que decidió que un buen uso de mi tiempo sería crear música.  Se dio a la tarea de encontrar una app para su tableta Android que me permitiera hacerlo. Encontré una app que se llama Caustic que en realidad está más orientada para hacer música electrónica, pero que le encontró la manera de usarla para crear progresivo y así empezó el proyecto. Todo lo que compuso en su tableta fue la base o el story board de lo que después hizo en el estudio.

El título y todos los nombres de las canciones tienen que ver con la aviación. Por ejemplo, 36000ft (ft es la abreviación de feet o pies en español) es el promedio de la altura crucero de un avión comercial y al llegar a esa altitud, es cuando normalmente el piloto hace el anuncio de que llegamos a la misma, que ya puedes caminar por la cabina y te quita el anuncio de abrocharte el cinturón.

El disco está compuesto de 7 canciones que fueron las finalistas de un grupo de más de 40 ideas y son el resultado de esos momentos de inspiración, de largas sesiones de grabación, composición y de cambios de opinión en el estudio, donde la meta inicial que se puso para terminar el material tomo mucho más de lo inicialmente previsto. Las sesiones en el estudio incluyeron tomas interminables, múltiples versiones, cientos de pruebas con diferentes sonidos y una curva de aprendizaje muy interesante, a veces frustrante, pero finalmente satisfactoria. Para Alt Velmor, tal vez el reto más grande fue tocar y grabar las guitarras y los teclados y programar la batería ya que trató de que se escuchara lo menos electrónico posible y que además estuviera alineada a lo que un baterista puede y no puede hacer.

“Las canciones tienen como título eventos que experimentas cuando viajas en avión y siguen el orden en el que estos eventos pasan. En la medida de lo posible trate de que la vibra de la canción también estuviera alineada con el evento. La única excepción es Lima Yankee Zulu que en el abecedario de los pilotos equivale a LYZ, que es una canción que compuse para mi esposa Elizabeth”.

Alt Velmor.

            Ha sido interesante lo que nos comenta el artista con respecto a su álbum, lo cual pasaremos a comentar a continuación.

La primera canción es Takeoff. En sus inicios tiene un sonido muy pop ochentero bastante pegajoso que va evolucionando en una gran psicodelia exquisita. El teclado y la batería son las que tienen mayor protagonismo en esta canción mientras que la guitarra hace pequeñas apariciones con buenos licks que en ocasiones son copiados por los teclados. El bajo no se queda atrás alimentando este sonido espectacular. Tiene un sonido bastante electrónico sin llegar a serlo, valga la contrariedad.

Turbulence hace su aparición como segunda pista, el cual inicia con un teclado que a decir verdad te hace pensar que escuchas un riff de guitarra bastante pesado y el bajo y la batería alimentan esa pesadez. El bajo es el protagonista en esta canción, más allá del sintetizador de fondo, gracias a su distorsión bien marcada. La guitarra, por su parte, regresa con licks bastante psicodélicos que nos recuerda a los primeros pasos de Pink Floyd. El tema sigue la misma línea, con la guitarra y el sintetizador tocando pequeños solos ricos en su distinción sonora que no llega aburrir en ningún momento.

Cruise Speed sigue la línea psicodélica con un arpegio de guitarra que nos recuerda a las mejores épocas de los años 79 y 80. El bajo se escucha muy tímido en este tema, siendo algunas veces poco perceptible. Por otra parte el sintetizador nos regala una nueva avalancha suave de notas sobre la pesadez controlada del resto de los instrumentos. De esta forma, aparece un nuevo solo de guitarra a lo Gary Moore. A medida que avanza el tema, es imposible no recordar a los grandes, donde Alt Velmor se encargó de recoger lo mejor para, al final terminar la pieza tal como inició.

Descent, por otra parte, inicia con un sonido algo misterioso y un poco oscuro con el bajo predominando todo hasta que la guitarra nos electriza con un solo espectacular. El tema avanza y no nos deja descansar de tanta exquisitez sonora, y menos aún con ese solo de sintetizador que será difícil sacarse de la cabeza.

El quinto tema del álbum es Final Approach que inicia con un lick de guitarra sin distorsión hipnotizante, mientras que de fondo se escucha lo mismo pero con distorsión que termina con un solo de guitarra. El tema se muestra dominado en mayor parte por el sintetizador y la guitarra que son los que más luchan por destacar hasta que llegan a tocar lo mismo. La labor de la batería es inolvidable en los segundos finales.

Crosswind comienza algo parecido que el tema anterior solo que el bajo es el dueño del tema. El sintetizador nos engancha con engancha con notas en reverb y con solos luchando nuevamente con la guitarra que hace lo suyo mostrándose en su perfecta proporción. Sin duda un tema bastante pegajoso, a veces algo reiterativo pero para nada aburrido. Lo mejor es el minuto final, donde la batería se desata y el sintetizador vuelve a hacer lo suyo.

El último tema, Lima Yankee Zulu, inicia con un arpegio que suena bastante triste que recuerda de cierto modo a Fade to Black de Metallica. Este patrón sigue a medida que aparecen el resto de los instrumentos. El mellotrón nos arropa con una atmosfera de tranquilidad, mientras que el bajo alimenta la misma. Poco a poco aparecen la guitarra con distorsión y el sintetizador dándonos una nueva faceta en el tema. Éstos muestras los mismos elementos que en las canciones anteriores pero mejor logrados. El solo de guitarra a mitad de tema es de lo mejor, seguido de una segunda parte por sintetizador. Sin duda el mejor tema del álbum junto a Cruise Speed.

Finalmente, Alt Velmor recogió lo mejor de todas sus influencias para darnos un excelente disco debut que esperamos pronto que sea tocado en vivo porque merece en todos los sentidos ser escuchado por todas las masas. Tiene todo lo que podemos pedir del rock progresivo y más. Gran álbum y gran comienzo para el artista solista.

Calificación: 9/10.

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